¿Qué es
una banda?
Los comportamientos de las bandas varían según el
país, pese a que se observen ciertas estructuras que se
mantienen idénticas en determinados grupos. La enorme variabilidad
de adaptaciones de las bandas lleva a que existan diferentes definiciones
de estos grupos y a que sea muy complejo ofrecer una definición única.
Generalmente, las bandas son grupos que se forman de manera espontánea,
aunque posteriormente se establezcan redes de comunicación
entre diversos países. Tienden a aparecer en zonas límite
entre áreas donde existen profundas desigualdades sociales
y económicas, problemas laborales y una amplia diversidad
socio cultural. Las bandas tienen como objetivo desplegar su presencia
por todo un territorio (real y virtual, como en el caso de Internet),
y lo hacen a través del conflicto y la confrontación,
de una forma unificada, organizada y bajo una trayectoria guiada.
Las bandas son un fenómeno que podemos encontrar alrededor
del mundo, como efecto resultante del malestar generado por la
pobreza y las crecientes desigualdades, la globalización,
la progresiva complejidad cultural y diversos movimientos migratorios.
Las bandas tienden a ser mayoritariamente urbanas y despliegan
diversas formas de poder territorial. A nivel afectivo, las bandas
vehiculizan conflictos sociales, efecto de las desigualdades y
prometen una unidad y seguridad absolutas.
Las bandas son grupos que desafían el orden establecido,
defendiendo su identidad sobre la base de la confrontación.
Sin embargo, no puede reducirse el problema de las bandas a una
simple dicotomía “víctimas o criminales”.
Finalmente, no se las debe confundir con las bandas profesionales
altamente organizadas o con mafias, poseedoras de grandes medios
económicos (cuyas fuentes más conocidas son el narcotráfico,
la prostitución, el tráfico de armas, ...) y una
inmensa disponibilidad armamentística.
Contrariamente a la idea relacionada con que la entrada en una
banda vendría de la mano de un proceso activo por parte
de una persona de mayor edad, los resultados de las escasas investigaciones
realizadas muestran que los jóvenes que pasan a formar parte
de una banda, lo hacen por dos motivaciones principales, aunque
no únicas: en primer lugar, la búsqueda de relaciones
sociales, ya sea con otros jóvenes que pasan a ser “hermanos” o
para estar cerca de otro joven por el que se siente atracción
o incluso para estar cerca de algún familiar que ya está dentro
de la banda y al que se admira; en segundo lugar, la búsqueda
de seguridad, respeto y protección que la banda promete.
No obstante, ciertos jóvenes indican que se sintieron forzados
o coaccionados para entrar en una banda. Aunque también
otros indican que pudieron resistir la invitación de entrada
a la banda sin mayores problemas.
Mitos habituales sobre las bandas
“Las bandas son grupo de jóvenes, se
trata de una moda adolescente”
Aunque determinados jóvenes pueden emplear el tema de las
bandas como una moda, no puede restringirse el fenómeno
a una simple tendencia juvenil. En este sentido, tampoco es exacto
identificar una vestimenta o preferencia musical con la pertenencia
a una banda.
Si las bandas fueran, exclusivamente, grupos de jóvenes
(como podrían ser las “colles” o las cuadrillas)
no encontraríamos personas de edad, que habitualmente son
las que ostentan posiciones de responsabilidad y liderazgo dentro
del grupo.
“
Los únicos problemas que tienen las bandas son con otras
bandas”
Las bandas defienden su identidad de grupo sobre la base de una
oposición con grupos rivales. Ahora bien, debido a sus mismos
comportamientos, tienden a generar conflictos con otros grupos
o con ciertos sectores de la comunidad en la que pretenden establecerse.
“ Las mujeres no entran en las bandas”
Este es un estereotipo difundido muchas veces en películas
o ciertos programas de televisión, pero que la experiencia
no confirma. Más bien al contrario, lo que puede observarse
es que las mujeres ocupan un lugar dentro de ciertas bandas, pese
a que queden subordinadas al papel del hombre.
Incluso, algunas bandas tienen organizaciones paralelas formadas
exclusivamente por mujeres. Algunos estudios indican que las mujeres
tienden a abandonar antes que los hombres este tipo de grupos.
“
Las bandas no tienen líder”
Todas las bandas tienen en sus orígenes unos líderes.
La figura del líder puede esconderse o distorsionarse, pero
en la larga cadena jerárquica de estos grupos es posible
no sólo encontrar a un líder (o varios de ellos que
detentan esa posición de responsabilidad máxima)
sino toda una serie de eslabones intermedios que desempeñan
funciones de liderazgo sobre sus subordinados.
“
Los miembros de las bandas son tan sólo inmigrantes”
Tampoco este tópico se corresponde con la realidad. Entre
los jóvenes que forman parte de una banda encontramos también
personas del país en donde se implantan.
“
La solución es la cárcel”
La solución al problema que pueden generar las bandas no
es la cárcel. La respuesta a los problemas generados por
las bandas debe ser combinada, asignando mayor importancia a la
prevención entre los jóvenes y a desarrollar más
recursos comunitarios que ofrezcan alternativas válidas.
“El grupo me va a proteger, siempre me apoyarán”
La gran mayoría de las bandas prometen ese tipo de cosas.
Sin embargo, ante determinadas situaciones, el grupo deja de lado
a una persona o bien da “luz verde” para que sea castigada.
Aparte, el apoyo ilimitado que aseguran ofrecer, se basa en una
obediencia ciega e incondicional al grupo.
“
La gente me respetará porque estoy con la banda”
El joven cree que la banda le dará seguridad y los demás
le respetarán, pero con el paso del tiempo los problemas
con los demás pueden crecer (distanciamiento, conflictos
con la familia, etc.).
“
Nunca me iré, no se puede salir”
Las bandas tienden a instalar entre sus miembros la idea de que
el compromiso es de por vida y hacia todo el grupo. Paralelamente,
el miembro tendrá ocasión de comprobar el acoso que
se llega a ejercer a diferentes niveles para aquellos que intentan
abandonar, lo que termina llevando al miedo y al silencio.
Signos de alarma
Ninguno de estos signos por sí mismo supone un signo de
alarma, sino que el riesgo viene determinado por la coincidencia
de varios de ellos.
- Cambios inexplicables de comportamiento
- Distanciamiento de antiguos amigos, secretismo
- Cambios en la rutina habitual
- Descenso súbito del rendimiento escolar
- Material caro de dudosa procedencia
- Cambios drásticos en entornos extra familiares
- Problemas de disciplina dentro y fuera de casa
- Miedo a la policía
- Graffiti en los alrededores de la casa
- Signos físicos de haberse metido en una pelea
- Consumo de drogas o posesión de armas
- Empleo de un nombre clave o un apodo
- “Tattoos” relacionados con la banda
Recomendaciones
- No alarmarse, mantener la calma, observar antes de actuar
- Buscar más momentos de relación
- Abrir la comunicación, especialmente la afectiva
- Mantener entrevistas con los profesores
- Informarse sobre el grupo, no criticarlo abiertamente
- Buscar ayuda profesional especializada
Bibliografía
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Thornberry, T. P., Krohn, M. D., Lizotte, A. J., Smith, C. A.,
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Thrasher, F. M. (1927, rev. eds. 1963, 2000). The Gang—A
Study of 1,313 Gangs in Chicago. Chicago, IL: University of Chicago
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